Un comienzo irregular no impidió a los blancos a llevarse tres puntos a casa.

Esto no fue un partido más para el Real Madrid, pero sobre todo, no lo fue para Xabi. Tras una racha de encuentros donde los resultados no han sido los esperados y las dudas empezaban a sobrevolar, el técnico tolosarra necesitaba un golpe en la mesa para recuperar la confianza del Bernabéu. El encuentro fue igualado y espeso, pero Bellingham adelantó a los blancos antes del descanso. Mbappé, muy insistente durante toda la noche, sentenció el partido con un gol desde el punto de penalti.
El duelo comenzó con un sobresalto para los madridistas. Apenas habían pasado dos minutos desde el inicio y un error de Tchouméni en la salida del balón generó la primera ocasión para el Sevilla. En este breve arranque de partido el conjunto andaluz ya se había acercado dos veces a la portería de Courtois. El Real Madrid parecía estar desconectado, con problemas en la defensa y sin intensidad para poder hacerse con el control del balón.
Aun así, el conjunto blanco también tuvo una oportunidad clara cuando Rodrygo realizó un gran pase a Fran García, que estuvo muy cerca de abrir el marcador. El partido avanzó sin dueño, ninguno de los dos lograba coger el ritmo del partido durante más de unos minutos seguidos. Cuando uno de los dos parecía remontar, el otro respondía, pero sin ningún tipo de intensidad ni continuidad.
El Sevilla volvió a perdonar una ocasión clarísima de Isaac Romero que intentó marcar de vaselina en un mano a mano con Courtois, pero se le fue fuera. La grada cansada de ver tantos fallos defensivos empezó a pitar a los jugadores. El Real Madrid daba la sensación de querer pausar el partido con pases largos, pero sin ninguna intención de apretar el balón, mientras que el Sevilla encontraba espacios de manera muy fácil. Faltaba hambre en el equipo blanco.
Esta sensación de partido se rompió en el minuto 38 cuando Jude Bellingham encontró el gol tras una falta centrada de Rodrygo. Causó un alivio en el banquillo, pero no solucionaba los problemas ni cambiaba el guion de una primera parte muy irregular.
En la segunda parte los equipos salieron más motivados de sus vestuarios. El ritmo se aceleró en el partido y apareció un Mbappé especialmente activo. En el minuto 50 intentó ampliar su cuenta de goles para superar récords históricos, pero no había manera. Un minuto después, tuvo otra ocasión clara, pero su disparo fue directo a las manos del partido. El francés parecía nervioso, con ansia de marcar, mientras que el Sevilla respondió con rapidez con un tiro de Isaac Romero, que salvó Coutois con una gran parada.
El partido se volvió mucho más emocionante y divertido. Las ocasiones aparecían para ambos equipos, especialmente para Mbappé que una y otra vez rondaba el gol por la portería andaluza. Sin embargo, todo dio un giro cuando en el 67 Marcao vio la tarjeta roja y dejó a su equipo con un jugador menos en el peor momento posible. Pero esto no paró al Sevilla que siguió atacando y creando miedo a los blancos, incluso Odysseas salvó del 2-0 a su equipo con una parada extraordinaria tras un tiro de Rodrygo en el minuto 78. El Madrid no lo supo aprovechar. Mientras tanto, el ambiente en el Bernabéu seguía tenso y el cambio de Vinícius fue recibido con pitidos por parte de los aficionados, reflejando la exigencia del Bernabéu.
Minutos después, la insistencia del 10 blanco tuvo por fin su recompensa. En el minuto 86 llegó el gol de Mbappé que llevaba buscando toda la noche. El francés no falló desde el punto de penalti y subió el marcador al 2-0. Los de Xabi ganaron, sumaron tres puntos, pero el Bernabéu dejó claro que aún espera mucho más.

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